Pakistán absuelve a una mujer cristiana que llevaba 8 años condenada a muerte

El caso de Asia Bibi ha dividido Pakistán en los últimos años. Su verdadero nombre es Asia Noreen y es madre de cuatro hijos. En junio de 2009 se encontraba junto a un grupo de mujeres trabajando en la recolección de fruta cuando estalló una discusión entre ellas, después de que las compañeras de trabajo acusaran a Asia Bibi de provocar la impureza del agua por su condición de no musulmana.

Las mujeres sugirieron a Asia Bibi, de creencia cristiana, que se convirtiera al Islam pero, según su testimonio, ella no sólo no accedió, sino que profirió tres ofensas contra Mahoma. Después la persiguieron hasta su casa, donde la dieron una paliza, y los acusadores aseguran que, en ese momento, Asia Bibi confesó que había blasfemado contra el Profeta. Ese delito está castigado con la pena de muerte en Pakistán.

Simpatizantes del partido político TLP protestan en contra de la absolución de la cristiana Asia Bibi
Simpatizantes del partido político TLP protestan en contra de la absolución de la cristiana Asia Bibi

Asia Bibi fue condenada a muerte en 2010 por blasfemia y, desde entonces, ha permanecido encarcelada en soledad, sin tener contacto con otras presas. Su causa ha sido seguida durante años por asociaciones de derechos humanos que exigían su libertad y varios países se habían ofrecido a concederle asilo político en caso de que su recurso fuera admitido.

Aunque las leyes religiosas en Pakistán tienen su origen en 1860, se ampliaron hace treinta años, durante la década de los 80, añadiendo los delitos de blasfemia o profanación del Islam, por los que se puede ser condenado a muerte, como en el caso de esta mujer. Los cristianos suponen apenas el 1,6% de la población paquistaní.

Asia Bibi ya es libre, pero corre peligro

La Corte Suprema de Pakistán ha absuelto ahora a Asia Bibi de los cargos por “haber fallado categóricamente en el intento de probar la acusación más allá de cualquier duda razonable”. La sentencia recoge que la acusación estaba sustentada en pruebas endebles y que la supuesta confesión se produjo delante de una multitud “que amenazaba con matarla”.

La sentencia hace constantes y profundas referencias al Corán y a la historia del Islam y termina con palabras del propio Profeta Mahoma en las que hace referencia al trato bondadoso que se debe dispensar a las personas no musulmanas. El juez que leyó el dictamen aseguró que la mujer podría abandonar inmediatamente la cárcel de Sheikupura, cerca de Lahore, al oeste del país.

Las protestas no se han hecho esperar y se han producido a las mismas puertas de la Corte Suprema por parte de grupos islámicos. Ahora, la familia de Asia Bibi cree que corren un grave peligro. En declaraciones a AFP que recoge la BBC, su hija, Eisham Ashiq, asegura que tienen miedo por su seguridad, por lo que les gustaría abandonar el país.

El caso es tan mediático que poco después de que Asia Bibi fuera condenada en 2010, un conocido político, Salman Taseer, fue asesinado por hablar en su favor y por pedir una reforma de las leyes sobre la blasfemia. Aunque su asesino, Mumtaz Qadri, fue detenido y ejecutado, se ha convertido en un héroe en todo el país: le dedicaron un santuario a las afueras de Islamabad y crearon un partido político islámico que defiende el endurecimiento de esas leyes: en las últimas elecciones generales ha conseguido más de dos millones de votos.

Aunque Asia Bibi no estaba presente en el tribunal para escuchar el veredicto, un periodista de AFP se lo comunicó por teléfono: “No puedo creer lo que estoy oyendo: ¿de verdad saldré ahora? ¿Me dejarán libre, realmente?”